¿Hasta donde está dispuesto a llegar?
Este artículo procede de la revista Breakthrough Magazine edición de invierno de 2016.
Alec Keeler es claramente la fuerza creativa detrás de Loadtec. Es un hombre con ideas con más de 30 años de experiencia en la industria de transferencia de líquidos y prevención de caídas. Le encanta resolver problemas, incluso aquellos que aún no han sido encontrados. Encontramos como él y el equipo de Loadtec proporcionaron una solución a un desafío extremo.
Uno de los mayores desafíos con el que Alec, el director general de Loadtec, ha tenido que lidiar fue cuando un posible cliente acudió a ellos con un proyecto que debería ser relativamente simple, pero no por un factor importante. Donde se iba a instalar la temperatura descendía a menudo a -45 Celsius.
Creada hace 20 años, Loadtec es un proveedor mundial de soluciones para transferencias de líquidos a granel y prevención de caídas de cisternas. Donde los líquidos se elaboran, normalmente se guardan en grandes contenedores antes de ser trasladados por barco, tren o camión, para el procesamiento posterior. Loadtec proporciona la interfaz entre el almacenamiento fijo y la solución de transporte. Los principios generales de como esto se consigue son similares en la mayoría de los proyectos, pero varían aplicaciones especificas, dependiendo de las propiedades del líquido, el entorno, legislación pertinente, toxicidad y una serie de factores.
Loadtec es, en esencia, un integrador de sistemas. Reúne equipos de otros fabricantes en una configuración cuidadosamente diseñada que cumple los requisitos de la aplicación deseada. Cada solución final es diferente, y las aplicaciones pueden variar de sencillas a muy complejas. Hace dos años, la empresa fue contactada para un proyecto que ¡pertenecía en gran medida a la categoría complicada!
La llamada vino de un ingeniero trabajando en una enorme instalación en una isla rusa en el Pacifico Norte cuyo objetivo era llevar petroleo a tierra. El diésel, necesario en todo el sitio para alimentar vehículos y otros equipos, se entregaba a granel, almacenado y entonces se distribuía cuando era necesario. El ingeniero estaba buscando una manera de vaciar los depósitos de reserva de diésel y llenar los vehículos de distribución. Lo que se estaba cargando y descargando necesitaba ser medido con exactitud y con una seguridad absoluta.
“Al principio parecía una solicitud relativamente simple. Pero esto cambió cuando dijo que había circunstancias especiales,” Alec explicó. “Dijo que en invierno, por la noche, la temperatura podía descender hasta -45C.”
“Era una gran reto pero era algo que llevaba tiempo pensando, así que era un trabajo donde podríamos probar la teoría, era una oportunidad fantástica.”
La primera decisión de Loadtec fue poner todo en una caja enorme, y un contenedor de envío se presentó como la solución ideal. El contenedor era super-aislante así que era capaz de hacer frente a las temperaturas extremas. Usar un contenedor de envío tenía otros beneficios. “Es un formato estándar, así que era muy fácil de recoger y poner en un camión o colocarlo en la cubierta de un barco para entregarlo a cualquier parte del mundo.” dijo Alec.
Aunque esto ayudó con el rompecabezas de la temperatura, el método innovador generó otros retos. El cliente había precisado caudales considerables para que las cisternas pudieran ser vaciadas y llenadas rápidamente. Esto significaba que el espacio en el contenedor sería justo.
El mantenimiento del sistema era otra cuestión, por lo que alguien necesitaba ser capaz de entrar en el contenedor y asegurar que todo estaba funcionando correctamente. Pero también era necesario que garantizar que el personal no autorizado no pudiera entrar en él.
La respuesta fue dividir el contenedor para crear una zona para planta de procesado con una zona separada como puesto de control. Parecía una solución simple pero efectiva hasta que se descubrió que las regulaciones rusas exigían un muro ignífugo entre las dos partes. También se estableció que el aislamiento planeado necesitaba ser probado contra incendios y que el muro ignífugo necesitaba ser considerable. Loadtec no podía solamente aplicar una capa de pintura o algo similar.
Esto fue un acontecimiento significativo con repercusiones y podía haber desbaratado el proyecto completamente.
A la vez que la reacción al fuego del aislamiento el equipo necesitaba considerar como pasar el cableado a través del muro ignífugo. Tenían que inventar una solución para los cables completamente nueva. Necesitaron varias semanas para desarrollar una solución que cumpliera los requisitos del proveedor del aislamiento, para adaptar el cableado y sellarlo en los dos extremos.
Una vez que estaban felices con su propuesta, otro contenedor tenía que ser maquetado y las secciones mandadas a Texas, donde las pruebas se realizaban para ver cuando tardaría el fuego en atravesar el aislante y empezar a dañar la infraestructura de la caja.
Fue un periodo tenso en el proyecto, pero el diseño pasó las pruebas y ganó todos los permisos necesarios.
De todos los proyectos realizados por Loadtec, este tenía el elemento más importante de nuevos requisitos y retos.
Así como la resistencia al fuego, la temperatura extrema produjo una lista de nuevos retos. Los sellados a base de elastómeros que se utilizan normalmente se rompería a esas bajas temperaturas, así que se tenían que encontrar alternativas. Los tubos de aluminio se tenían que cambiar por acero inoxidable. Además todo lo que había en el exterior del contenedor tenía que ser calentado por un traceado eléctrico. Había incluso algunos ámbitos donde el equipo de Loadtec tenía que volver a métodos tradicionales. Un ejemplo fue la decisión de usar contrapesos en el brazo de carga, en lugar de correr el riesgo de la avería de una solución moderna más complicada en las condiciones extremas.
Hacía el proyecto interesante pero tenía grandes repercusiones para el cliente, con el coste del proyecto acabando cinco veces superior al presupuesto inicial. Con el diseño finalizado, los permisos fueron conseguidas y el sistema de transferencia de líquidos construido, el proyecto continuó a la fase de instalación. Las bajas temperaturas influenciaron esta fase del proyecto también. El tiempo era determinante. El equipo salió en enero y llego al lugar en mayo. Todo tenía que ser montado en junio y julio para que las pruebas pudieran hacerse en agosto. Si la instalación se retrasara a septiembre, los equipos de instalación se encontrarían con dificultades trabajando en el exterior.
El plazo fue respetado pese a más dificultades que no podían haber sido previstas. Un conductor de camiones cisterna, que siempre abría una ‘pequeña válvula’ para ayudar a que su depósito se vaciara más rápidamente, fue un gran ejemplo. El equipo nunca había visto esto antes.
Así que cuando estaban intentando saber por qué estaba entrando aire al sistema. no fue visible inmediatamente. Pero una vez que descubrieron lo que lo estaba causando, ¡se introdujo formación local!
Aunque Alec disfrutó el proyecto, también sintió que la empresa en su conjunto se había beneficiado de la experiencia.
“Técnicamente aprendimos mucho. Nuestra gestión de proyectos de esta escala mejoró durante el trabajo y debido a ellos estamos mejor preparados para gestionar proyectos donde tenemos un grado de innovación más grande de lo normal.” concluyó.
Está claro que los extremos no son un problema para Alec y el equipo de Loadtec: los problemas son considerados oportunidades para encontrar soluciones creativas. En cuanto a su próximo gran desafío, no ha llegado aún. Pero sospecho que Alec tiene los inicios de la respuesta flotando alrededor de su cabeza.
Revista Breakthrough Magazine Articulo Loadtec Invierno de 2016 (PDF)














